PASO 2021: Duro golpe para el oficialismo

Resulta extremadamente difícil intentar cualquier análisis objetivo y coherente sobre el resultado de las elecciones primarias que se llevaron a cabo este domingo 12 de septiembre.
Y si decimos que resulta extremadamente difícil, es porque no le encontramos explicación al hecho que tanta gente se termine pegando un tiro en el pie, es como si el condenado fuera a tocarle el timbre a su propio verdugo.
Después de 12 años de kirchnerismo, en 2015 la derecha, representada entonces por Cambiemos, logró acceder al Gobierno Nacional y también al de la provincia de Buenos Aires. A partir de allí, los sectores populares comenzaron a padecer las políticas neoliberales, tarifazos que en algunos casos superaron el 2000% con la consiguiente pérdida del poder adquisitivo del salario, desempleo, deterioro de la educación pública y de la salud pública, inflación que en cuatro años llevaron del 24 % al 54 %, además de un endeudamiento récord con el FMI. Todo este desgobierno, en el que tampoco faltó negociados, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y otras matufias, tuvo como lógica consecuencia la abultada derrota electoral que, como corresponde democráticamente, sobre el final del mandato le propinó el Frente de Todos en el año 2019.
Pero lo que es realmente incomprensible, es que apenas veinte meses después, ese mismo pueblo que en 2019 le dio la espalda a Cambiemos, vuelva a votar y de manera mayoritaria, a la misma gente que conforma ese espacio político que antes se llamó Cambiemos, luego Juntos por el Cambio y ahora solamente Juntos.
Si el gobierno del Frente de Todos no respondió a las expectativas de quienes lo votaron, sería más entendible que el voto de las mayorías populares se desviase hacia la izquierda u otras fuerzas políticas, cualesquiera sean estas, pero nunca hacia un espacio que le mintió y traicionó al pueblo que le había dado su respaldo.
Se podría decir que el motivo de este nuevo resultado electoral fue la inflación, la economía, el tratamiento de la pandemia, etc.
A nuestro humilde entender, fue un combo de factores en el que seguramente están la economía y la inflación, pero también está lo mediático, lo judicial y la indiferencia de determinados sectores que enarbolan la celeste y blanca cada vez que juega la Selección, pero no les molesta que ciertos dirigentes afirmen que Las Malvinas son sólo una pesada carga para Argentina.
En lo que hace a la economía y la inflación, seguramente el Gobierno tiene su cuota de responsabilidad, pero de ninguna manera se puede soslayar el rol que en estas materias desempeñan los formadores de precios, que no son otros que los productores agropecuarios y los grandes empresarios, que nunca pertenecieron, ni pertenecerán, al campo nacional y popular que defiende la mesa de los argentinos.
No son de ningún color político por más que circunstancialmente apoyen a determinados sectores, no le interesa la democracia, para ellos el único valor es una abultada cuenta bancaria y si ella está en el exterior, mejor aún.
En los males del factor mediático, hay una responsabilidad concurrente del Gobierno y la Justicia. Cuando CFK quiso democratizar la palabra mediante la entonces llamada Ley de Medios, los grupos hegemónicos y sus cómplices en la Justicia lo impidieron. Con lo que el Grupo Clarín recibe anualmente en concepto de pauta oficial, se podría ayudar sustancialmente al sostenimiento de al menos 2500 pequeños medios de comunicación de alcance regional, en el interior del país. Y estamos hablando sólo de la pauta del Gobierno Nacional. A eso se le debe agregar lo que el Grupo embolsa de los Estados Provinciales y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No estamos en contra de que Clarín gane plata, si estamos en contra de que no se realice una más equitativa distribución de la pauta oficial.
Por otra parte esta misma Justicia, que a pedido del macrismo y de los medios hegemónicos, durante los dos primeros años del Gobierno de Cambiemos, procesó a CFK en siete causas inventadas, hoy, pese a las 147 denuncias presentadas contra ex-funcionarios de gobierno de Macri, sólo tiene procesado al «4 de copas» Pepín Rodriguez Simón, que además está prófugo.
En todos estos elementos tendríamos que buscar las causas de un resultado electoral, sin olvidar el déficit comunicacional del Gobierno Nacional y por supuesto, también aquello de «funcionarios que no funcionan».

 

 

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *