Política

El dilema del peronismo bonaerense

Si bien históricamente, al menos del 45 en adelante, el peronismo fue siempre la fuerza política dominante en territorio de la provincia de Buenos Aires y particularmente en el conurbano bonaerense, en este año de elecciones legislativas el panorama para esa herramienta electoral del Movimiento Nacional, aparece con cierta complejidad.
A la falta de liderazgo (salvo CFK), se le agrega un internismo mezquino, con pseudos dirigentes que prefieren ser dueños de nada, antes que parte del todo.
Hipócritas que aplaudieron a rabiar aquello de “La patria es el otro”, y nunca entendieron, o no quisieron entender el profundo significado de esa frase, por el contrario, cuando Cristina dejó de ser presidenta en ejercicio, muchos de esos dirigentes volvieron a mostrar su verdadero rostro y se sacudieron hasta el alma para despojarse de cualquier vestigio que le pudiese haber quedado del Proyecto Nacional y Popular, no sea cosa que la derecha macrista los deje afuera del poder neoliberal lo que es peor, le armen una causa, ya que para eso al macrismo le sobran jueces funcionales.
De acuerdo al cronograma electoral, el 24 de junio expira el plazo para la presentación de listas de pre-candidatos.
Si Cristina resolviese preservarse para el 2019, entonces la interna bonaerense podría dirimirse entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, cuya pre-candidatura ya fue prácticamente lanzada por el Grupo Clarín, esperando dividir al peronismo y de esta manera favorecer a Cambiemos, ya que sabido es que en el P.J. muy pocas veces se dio aquello de “El que gana conduce, el que pierde acompaña”, por el contrario, generalmente el que pierde se suma al adversario y esto lo experimentaron en carne propia muchos que fueron candidatos en el pasado reciente, entre ellos Aníbal Fernández con Julián Domínguez y hasta el mismo Scioli con Randazzo, cuando éste en el 2015 fue prácticamente bajado en sus pretensiones de candidato. A nuestro criterio en aquella oportunidad Randazzo jugó electoralmente pese a no haber sido candidato y la principal evidencia está en los resultados que se dieron en su propio distrito de origen Chivilcoy, donde el P.J.-FpV había ganado todas las últimas elecciones y la mayoría de las veces por paliza, como en 2005 con el 59,96%, en 2007 con el 73,08%, en 2011 con el 63,32% y hasta en las legislativas de 2009 se impuso con el 52,08%. Con estos antecedentes resulta altamente sugestivo que en 2015 el Frente UNA de Sergio Massa termina ganando con el 47,9% cuando dos años antes esa fuerza había obtenido sólo el 14% de los votos. Randazzo, ¿jugó o no jugó en los comicios de 2015?
De todas maneras, todo está por verse, una cosa será el peronismo bonaerense con Cristina candidata y otra muy distinta si la presidenta mandato cumplido resuelve no postularse en estas legislativas.