Aseguran que las muertes por accidentes de tránsito oscilan entre 6.000 y 8.000 por año

A 32 años de su creación, la ONG “Luchemos por la vida” continúa con la realización de campañas de generación de conciencia y, en comunicación con Radio Universidad, su presidente Alberto Silveira, consideró que “queda mucho por hacer”, no sólo por parte de la organización, sino también de las autoridades correspondientes para «controlar y sancionar».

Tal como describe el diario El 1 Digital, Silveira lamentó que, en materia de siniestros viales, “no se está bien” y graficó que “hace 30 años que oscilamos entre 6.000 y 8.000 muertes por año”. “Hay países como España que, en la misma época, tenían un número muy alto de fallecidos anualmente, pero, en 30 años, lograron disminuirlo a menos de la mitad. Entonces, la pregunta que siempre nos hacemos en este caso es por qué ellos pudieron y nosotros no, si las leyes son parecidas. Quizás allá se cumplen y acá no”, destacó.

Al ser consultado sobre dónde se ubica el mayor nivel de siniestralidad, Silveira comentó que, “lamentablemente, en las motos” debido al “capricho de no querer usar un casco que proteja la cabeza”. “En estos momentos, suman el 47 por ciento de las muertes, mientras que la cifra aumenta al 60 por ciento en muchas provincias del interior porque, en muchos de estos lugares, la moto es el único medio de transporte y sus conductores no usan las medidas más elementales de prevención”.

Uso del cinturón de seguridad

Por otra parte, Silveira recordó que, si bien hubo otra época en que los controles viales por parte de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires eran “muy estrictos” y ayudó a “internalizar el hábito”, actualmente “ha caído mucho”. Sin embargo, en la CABA, el 80 por ciento de los conductores, hoy en día, usan el cinturón de seguridad porque “lo han incorporado e internalizado como un hábito de seguridad”, a pesar de que los controles al respecto han disminuido.

“No pasa lo mismo cruzando la Avenida General Paz ni en el Interior del país, donde el nivel de uso es menor o casi nulo. Las cosas ocurren cuando menos las esperamos y las consecuencias se traducen en pérdidas de vidas humanas, algo que no debiera ocurrir nunca, sobre todo si tenemos los modos de prevenirlo”, concluyó. (InfoGEI)Ap/Jd

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