Destacan que la mitad de los residuos domiciliarios son orgánicos y pueden reciclarse

La separación de residuos y el compostaje pueden realizarse «sencillamente» en los hogares para que los materiales de descarte «vuelvan a tener utilidad» y se reduzca gran parte de los residuos que las personas generan a diario, de los cuales «más del 50% son orgánicos», señalaron referentes ambientalistas en ocasión del Día Mundial del Reciclaje.

Organizaciones ambientalistas consultadas por Télam remarcaron la importancia de que las personas reflexionen sobre sus hábitos de consumo con el propósito de que incorporen acciones que contemplen lo que especialistas y activistas denominan «las tres r»: reducir, reusar y reciclar.

Federico González Chapur, referente de la organización ambientalista Eco House, caracterizó como «fundamental» la realización de tareas de separación de los residuos. Y solicitó tener en cuenta que, cada vez que llenamos la bolsa de basura, «más de la mitad está compuesta por residuos orgánicos, que no tardan en descomponerse».

Chapur explicó que se puede reciclar de manera «súper sencilla» en el hogar. «Con tan solo disponer de una bolsa o tacho separado -dijo-, alcanza para ir arrojando ahí los envases y materiales que son reciclables». Entre ellos mencionó: plásticos, metales, vidrio y cartones limpios.

En tanto, remarcó la importancia de que el Estado promueva una ley que promueva que los fabricantes se hagan responsables financiera o físicamente de aquellos productos una vez agotada su vida útil. Y agregó que el rol del Estado debe contemplar la clausura de los basurales a cielo abierto y la promoción de un sistema de recolección y disposición diferenciada.

«Con personas educadas e informadas y un Estado responsable, vamos a producir un gran cambio en una de las problemáticas de esta crisis social y ambiental que es la gestión de los residuos», agregó.

Por su parte, Emilio Bidegain, uno de los referentes de la organización Raíces Urbanas que realiza talleres de educación ambiental, agroecología y desarrollo sustentable, entre los que se encuentran los dedicados al compostaje. Señaló que, a través de este proceso, «aproximadamente un tercio de los residuos que producimos a diario se van a convertir en ese compost, que vuelve a circular en la cadena de la naturaleza».

Además, remarcó la importancia de esta transformación por dos motivos: por un lado, el producto servirá como abono para la tierra, y por otro, permitirá reducir la cantidad de basura que se produce, lo que tiene un «impacto notorio tanto a nivel micro como a nivel macro».

Entre los residuos más habituales que pueden utilizarse para el compost se encuentran -en mayor cantidad- las cáscaras y restos de frutas y verduras, junto con la yerba, el café, los restos de infusiones, la cáscara de huevo y frutos secos, y residuos de jardín como hojas secas, pasto y ramas.

Por último, resaltó la importancia de que las personas puedan constituirse como «agentes de cambio», ya sea a partir de la educación ambiental, el trabajo en una huerta o a través de talleres que combinen arte y naturaleza: «Tomando elementos reciclables y de la naturaleza nos sirve para expresar y construir colectivamente nuevos sentidos, nuevas formas de de ver y pensar el mundo».

Y concluyó que «hay que empezar a pensar que la ciudad es parte de la naturaleza. Pensar en la salud del ambiente es pensar en nuestra salud». (InfoGEI) Mg

 

 

 

 

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