Gran hallazgo en una casona de Juan Manuel de Rosas

Un grupo inversor compró una vieja casona propiedad de Juan Manuel de Rosas y mientras albañiles se encontraban realizando los trabajos de excavación para la construcción de un edificio de 14 pisos de oficinas y viviendas particulares hicieron un impresionante hallazgo histórico.

En principio encontraron una impresionante cisterna con capacidad para 220.000 litros de agua. Se trata de una construcción subterránea que hasta finales del siglo XIX se llenaba con agua de lluvia para, luego, extraerse con un balde a través de un aljibe. La estructura mide unos 7 metros de diámetro y sus paredes tienen 55 centímetros de grosor.

A medida que las obras avanzaban, el equipo de trabajo también descubrió otras estructuras subterráneas que incluyen 2 cisternas, 4 pozos de balde, 5 pozos ciegos, 1 letrina, 3 pozos de basura con material arqueológico y 1 olla de descarte, que fueron excavadas hasta una profundidad máxima de 6.50 metros.

También encontraron centenares de objetos en perfecto estado de conservación y miles de fragmentos de objetos, como cubiertos, cerámica ordinaria, loza sanitaria, vajilla de mesa, vestimenta y calzado; frascos y botellas, herrajes, huesos de animales, adornos, objetos de uso personal, herramientas y monedas de distintas épocas, entre tantas otros elementos.

Según informó el portal Wekeend, estos hallazgos obligaron a suspender momentáneamente las excavaciones para llevar a cabo un relevamiento exacto del verdadero potencial arqueológico del predio. La tarea estuvo a cargo de un equipo de arqueólogos, historiadores, arquitectos y biólogos de la Universidad Nacional de La Plata, de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Rosario liderado por la doctora Ana Igareta, investigadora del Conicet por el Instituto de Investigación, Historia, Teoría y Praxis de la Arquitectura y la Ciudad de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Ante la sorpresiva aparición de las cisternas y la imperiosa necesidad de preservarlas, parte del proyecto inicial de obra fue modificado para dar lugar a la construcción del Paseo de la Cisterna: un gran espacio del tipo “plaza cubierta”, abierto al público y con espacios dedicados al museo de sitio, actividades culturales y con locales destinados a la gastronomía que, si todo marcha según lo planeado, verá la luz en el mes de octubre. (InfoGEI) Mg

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