Telemedicina: Una práctica que permanecería pospandemia

Con la pandemia de Covid-19 muchos pacientes se volcaron a la tele consulta con sus médicos de cabecera o especialistas. En esta nota, una mirada acerca de esta práctica que comienza a utilizarse cada vez de manera más cotidiana.

“Telemedicina significa medicina a distancia y se realiza mediante recursos tecnológicos que optimizan la atención aumentando el acceso de las personas, ahorrando tiempo y costos. Las aplicaciones de la telemedicina son múltiples, ya sea si se realizan en tiempo real o diferido, a través del correo electrónico”, explica el Dr. Carlos María Franceschini de la sección de sueño, oxigenoterapia y otros tratamientos crónicos domiciliarios de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño AAMR.

“Uno de los beneficios más aceptados es el aumento en el acceso a la atención en salud entre pacientes y profesionales, como así también entre equipos de salud de atención primaria y especialistas. Si bien ahora el contexto es especial, en ciertos casos, la telemedicina permite relacionar a los pacientes con un médico sin tener que hacer largos viajes o perder horas de trabajo, con los riesgos, costos y gastos asociados que ello implica”, describe el especialista de AAMR.

“En el caso de áreas rurales o de difícil acceso, incluso áreas urbanas que no cuentan con profesionales o especialistas de la salud, se recomienda la teleconsulta (videollamada o videoconferencia) en tiempo real para aumentar la accesibilidad a servicios sanitarios generales o especializados”, completa.

Para asegurar la misma calidad y respeto que en un encuentro presencial se deben promover los siguientes puntos:

*Un paciente con determinada dolencia identifica la necesidad de ser ayudado por un integrante del equipo de salud.

*El integrante del equipo de salud que cuenta con servicio de telemedicina evalúa la factibilidad de su uso, acepta y se responsabiliza por ayudar al paciente.

*Se desarrolla un acto médico basado en los conocimientos científicos actualizados y vigentes.

*Tal como ocurre en el caso del encuentro presencial, es el profesional quien propone el tipo y modalidad de práctica y es el paciente quien tiene derecho de aceptar o rechazar la propuesta de uso de ciertas tecnologías (ejemplo: realización de procedimientos diagnósticos). Es importante mencionar que son los médicos quienes, bajo su juicio, evalúan el uso de la telemedicina para un paciente en un contexto determinado.

*El paciente debe otorgar el consentimiento y en este punto se recomienda que cada institución cuente con el procedimiento necesario que garantice el total entendimiento de beneficios y potenciales riesgos del uso de las tecnologías para su atención a distancia, de conformidad con lo dispuesto por la Ley 26.529 “Derechos del Paciente, Historia Clínica y Consentimiento Informado”.

Algunos de los pacientes que ya experimentaron esta nueva modalidad en el contexto actual reconocieron que ahorra tiempo y molestias, es más segura, permite una solución rápida y efectiva en pacientes que por ejemplo tienen movilidad reducida y les cuesta trasladarse, brinda contención y permite adaptar tratamientos. Respecto a estos últimos, estas consultas muchas veces llevaban tiempo de espera del turno en días o semanas, tiempo de viaje, costos por viáticos y lucro cesante, mayor tasa de abandono del tratamiento, comparado con la posibilidad de consultar en el momento o al día siguiente en forma virtual.

“Teniendo en cuenta lo que sucede en la actualidad, la pandemia genera cambios en el sistema de salud por necesidad y la telemedicina es una de las herramientas más importantes en la comunicación, atención de pacientes, organización de escenarios de testeo del virus y aislamiento de pacientes”, manifiesta el médico.

 

(InfoGEI) Mg

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