Científicos de Argentina, Brasil y Francia desarrollan un tratamiento oral contra el covid-19

La iniciativa es liderada por Hugo Luján, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE), en Córdoba; Jorge Kalil, de la Universidad Federal de San Pablo y exdirector del Instituto Butantan, en San Pablo, Brasil; y David Klatzmann, inmunólogo de la Universidad de la Sorbona, en París, Francia.

A pesar de la facilidad con que se administran y conservan, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda vacunas orales solo para la polio, las diarreas por rotavirus y el cólera. Ahora, científicos están realizando investigaciones para comprobar si a esa selecta lista se le puede agregar una fórmula para el coronavirus SARS-CoV-2.

La iniciativa es liderada por Hugo Luján, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE), en Córdoba; Jorge Kalil, de la Universidad Federal de San Pablo y exdirector del Instituto Butantan, en San Pablo, Brasil; y David Klatzmann, inmunólogo de la Universidad de la Sorbona, en París, Francia, y uno de los descubridores del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en 1983 cuando integraba el grupo liderado por Luc Montagnier.

“Apuntamos al desarrollo de una vacuna que se podría aplicar como una pastilla, lo que tendría mayor aceptación para la población y favorecería su almacenamiento a temperatura ambiente. Además, no requeriría de jeringas o agujas que luego tienen que ser cuidadosamente descartadas e incineradas”, afirmó Luján, investigador titular del CONICET y profesor de la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

“Para una eficacia óptima, la vacunación debe dirigirse a la mayor proporción de la población. No solo protege a quien recibe la vacuna, sino que contribuye a reducir el tamaño de la población en la que el virus puede diseminarse, contribuyendo así mismo al control de la pandemia”, afirmó el director del Departamento de Inflamación, Inmunopatología y Bioterapias del Hospital Pitié-Salpêtrière, en París.

“En el contexto de emergencia que atraviesa nuestro país y el mundo, decidimos aplicar nuestra tecnología y probar la posibilidad de generar una vacuna oral para COVID-19”, enfatizó Luján en diálogo con la Agencia CyTA-Leloir.

Una de las principales dificultades para el desarrollo de vacunas orales es que, para llegar al intestino, los antígenos (despertadores de la respuesta inmune) deben superar un ambiente hostil, incluyendo altas temperaturas, el pH gástrico y los jugos biliares y pancreáticos.

La vacuna cordobesa en desarrollo consiste en la combinación de moléculas de varios virus que no infectan a humanos y que se recubren con proteínas de superficie llamadas VSP, que a modo de escudo resisten las “inclemencias” del tracto digestivo. “Bajo esa capa protectora, insertamos moléculas del nuevo coronavirus que apuntan a generar una fuerte respuesta inmune”, explicó Luján.

El proyecto se encuentra en fase preclínica. Los investigadores están diseñando diferentes variantes de la proteína spike (proteína S) del SARS-CoV-2 con el objeto de lograr dotarla de una estabilidad esencial para disparar una fuerte respuesta inmune. Y ya la están probando en tres tipos de roedores: ratones, jerbos y hámster sirios.

Si los resultados de la frase preclínica del proyecto salen bien, el siguiente paso sería la realización de ensayos clínicos en humanos.

Raúl Andino, jefe de un laboratorio que estudia virus de ARN en el Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, sostuvo que “una vacuna que despierte inmunidad de mucosa es la única solución a largo plazo para controlar la pandemia, ya que es clave tanto para proteger contra la enfermedad como para prevenir la propagación del virus”.

 

(InfoGEI) Mg

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