Jabalíes, la plaga que amenaza a más de media Provincia

Aseguran que se extienden por casi el 75 % del territorio bonaerense, provocando cuantiosos daños en campos, rutas y producciones agropecuarias Jabalíes, la plaga que amenaza a más de media Provincia.

Introducidos en la Provincia de Buenos Aires como especie exótica muy cerca de nuestra ciudad, en la Selva Marginal de Punta Lara y en Magdalena, con el paso de los años los jabalíes se fueron convirtiendo en una plaga que hoy es difícil de contener en casi el 75 % del territorio bonaerense. El año pasado se había autorizado su caza en algunos sectores de la Provincia, como en Carmen de Patagones, con la autorización de los dueños de campos, pero este año, con la pandemia, todo quedó paralizado. Y los chanchos jabalíes son cada vez más.

Por estos días, invaden y se reproducen en el sur y centro de la provincia de Buenos Aires con total libertad, y en algunos casos generando el inicio de plagas, causando daños y pérdidas millonarias en todos los cultivos que puedan incorporar a su ingesta.

Propietarios de campos y trabajadores rurales señalan que las piaras -como se denomina al conjunto de jabalíes- son voraces y causan numerosos daños no solo por lo que comen sino también por aplastamiento debido al pisoteo de los que marchan a través de los campos.

Y en este marco, denuncian la existencia de grandes plagas en zonas como La Chiquita, Villarino, Monte Hermoso, Chascomús, Lezama, Guerrero, Castelli, Monte y Gorchs, entre otras. “Se van expandiendo cada vez más dentro de la Provincia -afirman- y su explosión demográfica ya está empezando a tomar el sector norte, como Areco. Es impresionante ver cómo se han reproducido en tan poco tiempo”.

Hugo de Luca, guía de caza mayor y menor, explica que “son muy grandes los daños que los jabalíes están causando a las siembras y demás plantaciones con sus piaras numerosas. Consideremos que el jabalí tiene dos pariciones por año –y hasta tres en algunos casos–, y de cada una de ellas nacen entre tres y seis crías y a veces más. Por otra parte, la hembra tiene su primer celo al año de vida y, generalmente, las madres de una piara suelen tener las crías en las mismas fechas, por lo que de repente aparecen decenas de pequeños ejemplares diseminados por los campos”.

“Las grandes piaras hambrientas -añadió- son voraces. Una piara de 10 a 15 jabalíes rompe alambrados, se come los postes y un sembradío de maíz, a casi un promedio de una a dos hectáreas por día, donde arrasa con todo. Y no solo es lo que come, sino también lo que pisa. El daño que causa es millonario. Por otra parte, si un padrillo se ve acorralado, ataca con su cabeza baja y corta perros, caballos, incluso vehículos, todo lo que se atreve a enfrentarlo, no le importa morir en el intento. Esto preocupa a la gente que habita las zonas rurales, tanto por sus hijos como por ellos mismos”.

LA CAZA, ¿LA SOLUCIÓN?

En este marco, muchos agricultores consideran que debería crearse un decreto provincial para clarificar las autorizaciones de caza.

Sobre esto, de Luca destacó que “la gente de Fauna debería habilitar la caza del jabalí en toda la provincia mediante un decreto que especifique zonas, cantidad y formas de hacerla. Los cazadores estamos dispuestos a colaborar con la contención de esta plaga dentro de los lineamientos que decida la Dirección de Fauna, con el control del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) y la firma del ministerio para dar un viso de formalidad. De esta forma, además, se le da a la gente de campo la posibilidad de lucrar con la realización de una cacería controlada en su campo, con lo cual se ayuda a la economía personal y se palían, en parte, las pérdidas producidas por la especie en sus cosechas. No tengo dudas de que los cazadores colaborarían gustosos con el pago de un cánon al guía y al dueño del campo”.

Mientras tanto, productores agropecuarios y biólogos estiman que solo en la Costa Atlántica habitan más de 30 mil ejemplares de jabalíes que ocasionan graves destrozos en los suelos cuando excavan con sus colmillos y en ocasiones son capaces de atacar perros y ovejas.

Dentro de la Provincia, también constituyen un riesgo fuera de los campos, ya que, por ejemplo, se los ha visto cruzar en rutas como la 11, representando una seria amenaza, ya que un padrillo de entre 100 y 200 kg puede hacer daños terribles.

Fuera de la Provincia, los jabalíes constituyen también un serio problema. En la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche la situación se ha tornado igualmente preocupante. Allí, vecinos del barrio Costa del Sol, a tanto solo 2 kilómetros del centro comercial de la localidad, denunciaron recientemente que grupos de jabalíes hurgaban en la basura y que habían matado a un perro doméstico. También es considerado una plaga en el interior del Parque Nacional Nahuel Huapi, donde no se pueden utilizar perros para cazarlo.

En líneas generales, el jabalí constituye un problema en toda la Cordillera, porque su reproducción es constante al no tener depredadores naturales, y los cazadores lo consideran un animal inteligente y de enorme capacidad de adaptación.

En la provincia de Buenos Aires, finalmente, hay también otras especies exóticas que están creciendo en población, como el ciervo axis, ejemplar sin depredador natural; o el antílope en las zonas de General Belgrano, Villanueva y Pila. Son especies que tienen dos pariciones por año y, si agarran sembrados, los destrozan. Estos últimos todavía no son plaga, pero hay mucha cantidad, y para ellos también se reclaman permisos de caza como solución. Perros Los especialistas explican que los perros son los mejores auxiliares para la caza de jabalíes, ya que permiten aislar a un ejemplar de la manada y mantenerlo rodeado hasta que llega el cazador, dado que de lo contrario se hace complejo alcanzar un cerdo salvaje.

Fuente: El Día.

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