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URD: En casa mando yo…

(Por Cristian A. Provensal) – El Lagarto ganó la primera final con autoridad, justificó el triunfo en el segundo tiempo y sin duda se quedó con un sabor agridulce. Porque si bien triunfó, que no es poco en esta instancia, mereció más…
El primer tiempo fue pobre, se luchó mucho pero prácticamente no se jugó….Hubo una para cada lado, Monacci estuvo cerca para Compañía y «Manteca» Martinez llegó muy exigido y tiro por sobre el arco defendido por Ripoll. Demasiado poco… Movio, hombre indiscutible en los 11 de «Pichi» estuvo en duda hasta último momento (por un problema muscular) y encima, antes de los 4 minutos ya vio la amarilla, lo que condiciona a cualquier jugador, y mucho más a alguien que juega en la mitad del terreno y sabiéndose no al 100 por ciento desde lo físico… No eran muchas las expectativas para los segundos 45 minutos, teniendo en cuenta lo observado, pero nos equivocamos.
Compañía salió decidido a demostrarle a su rival que era el dueño de casa. Jugó en campo contrario, presionó, empezó a ganar casi todas las divididas y la ilusión de los hincha presentes comenzó a agigantarse. Y llegó el buen centro desde la derecha de Baqué y Monacci que entrando por el sector opuesto, con la frente, el corazón y la sangre verde mandó a la número 5 a dormir al fondo de la red. Grito, alegría y fiesta….pero faltaba mucho.
El interrogante era saber si Rivadavia iría por el empate o intentaría bajar la persiana con un gol en contra. Y la duda que quedó flotando es si ocurrió lo segundo o si el equipo de Junín sintió el desgaste del partido. Lo concreto es que Compañía siguió siendo más y el segundo estuvo cerca, muy cerca. Martín Salinas lo tuvo dos veces, en la primera definió mal tras quedar mano a mano con el 1 rival. Y más tarde cabeceó bien pero el travesaño le dijo que no.
Hubo tiempo para ver a Bisgarra, quien se llevó los aplausos más grandes de la tarde y hasta para que la pelota se ponga contenta (siempre la trata bien).
Ganó Compañía. Nada para discutir. Uno se fue masticando algo de bronca, más allá de haber ganado «el primer chico», porque mereció más. El otro se volvió a Junín sin nada en el bolsillo pero con la tranquilidad de que es un sólo gol de diferencia y en 7 días será local. Paradojas de este hermoso deporte…. (Fuente: Sin Anestesia).