Política

El “sinceramiento” macrista alcanzó a la CGT

En sólo diez meses de gobierno, la Alianza Cambiemos ha logrado reflotar ciertos vicios de la sociedad que muchos creíamos definitivamente superados, caso el individualismo, la hipocresía, el “no te metas”, etc.
Por el contrario, algunos valores como la solidaridad o aquel concepto, de “la patria es el otro”, parecen haber quedado circunscriptos a determinada militancia política y dentro de ella, muy particularmente a sectores de la juventud.
En este marco de cambios sociales, naturalmente que todo lo económico no es una excepción, tanto en la macro como en la micro economía.
Y es precisamente aquí donde el macrismo habla de “sinceramiento”, como días pasados, cuando funcionarios de la AFIP estuvieron en nuestra ciudad para explicar el tema del “sinceramiento fiscal”, también llamado “blanqueo”.
La sabiduría popular dice que “La caridad bien entendida empieza por casa” y si esto lo aplicamos al tema del blanqueo, sería saludable que el presidente Macri de el primer paso en materia de “sinceramiento fiscal” porque se le acaba de descubrir la vigésima empresa offshore en Panamá.
López tiró los bolsos con dólares por encima de un paredón y los medios hegemónicos estigmatizaron con la corrupción a todo el kirchnerismo.
Macri tiró los dólares a través de la frontera y nadie dice una palabra.
El juez Ercolini, el mismo que desde hace diez años tiene cajoneada la causa de Papel Prensa, se dispone a indagar ahora a CFK por el tema de la obra pública en Santa Cruz, mientras tanto el presidente Macri le otorgó por Decreto a su primo Calcaterra, hace apenas unos días, una obra pública por 45 mil millones de pesos. Para colmo, alguna versión bastante verosímil indica que Calcaterra es sólo un testaferro de Mauricio Macri, por lo que de ser así, el presidente se estaría adjudicando a si mismo una obra por monto super millonario.
El tiempo, que generalmente siempre suele poner las cosas en su verdadero lugar, seguramente demostrará, más temprano que tarde, que el gobierno nacional de la Alianza Cambiemos es el más corrupto de la historia argentina en sus últimos 194 años.
Por supuesto que todo acto de corrupción, para materializarse necesita mínimamente de dos partes: aunque en el caso que nos ocupa además de corrupto y corruptor, también están los que brindan protección judicial y blindaje mediático.
Y hablando de corrupción, recordamos el accionar de una dirigencia gremial (CGT) que, ante casi 200 mil despidos, miles de suspensiones, pérdida del valor adquisitivo del salario y un fenomenal derrumbe de los derechos de los trabajadores, en vez de discutir recuperación de puestos de trabajo, reapertura de paritarias, etc, termina pactando con el gobierno un miserable bono de fin de año que además es para pocos, para tan pocos como pocos son los destinatarios de esta fiesta del gobierno de Cambiemos.