Casi 600 mil jóvenes accedieron al Programa «Más Cultura»

El programa «Más Cultura» ya fue aprobado para 596 mil jóvenes. La inscripción del ciclo 2021 finalizó el 15 de diciembre. «Aparte de reactivar las actividades culturales, de las más perjudicadas durante la pandemia, esto ayuda a potenciar el consumo de bienes y servicios culturales», celebra Joaquín «Joaco» Agüero, uno de los beneficiarios, quien al momento de charlar ya había comenzado a gastar los 5 mil pesos otorgados por el Estado: se había comprado tres libros, había ido a un recital y al cine. Tanto él como otras dos jóvenes consultadas valoran la iniciativa porque genera «igualdad» y porque la cultura se reafirma como «derecho» y no como privilegio.

Cómo es el programa
El relanzamiento fue el 7 de diciembre en Tecnópolis, en un acto encabezado por el presidente Alberto Fernández. En octubre la propuesta había quedado suspendida por decisión de la jueza María Servini de Cubría, quien la había tildado de «electoralista». Es un programa de la cartera que encabeza Tristán Bauer, elaborado en articulación con ANSES y el Banco de la Nación, que busca potenciar el consumo de bienes y servicios culturales (cine, teatro, espectáculos en vivo, compra de libros, revistas, cómics, instrumentos, artesanías, talleres, cursos, etcétera) de les jóvenes de todo el país.

Mediante una tarjeta virtual obtienen beneficios, descuentos y 5 mil pesos semestrales para tal fin. También está la posibilidad de que reciban una tarjeta física. Pueden acceder beneficiarios y beneficiarias del Progresar y jóvenes de entre 18 y 24 años que perciban la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo y/o Pensión no Contributiva por Invalidez. Desde el Ministerio de Cultura informan que ya fue aprobado para 596 mil jóvenes. El 51 por ciento tiene entre 21 y 24 años. La mayoría de los beneficiarios percibe el Progresar (77 por ciento). El 78 por ciento son mujeres.

Qué dicen les jóvenes sobre «Más Cultura»
Joaquín (21) vive en Maipú, Mendoza. Accedió a «Más Cultura» porque cobra el Progresar. Es estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Nacional de Cuyo. Se enteró del programa por una charla que dio el secretario de Gestión Cultural de la Nación, Maximiliano Uceda, en la casa de estudios. «Son políticas públicas importantísimas. Aparte de reactivar las actividades culturales –una de las áreas más perjudicadas durante la pandemia, por más apoyo que hubo de parte del Estado– esto ayuda a potenciar el consumo de bienes y servicios culturales», subraya.

Con los 5 mil pesos que le otorgó el Estado, Joaco –que es «fanático de leer» y venía descargando muchos PDF– se compró tres libros de Felipe Pigna (sobre San Martín, Mariano Moreno y Gardel). «Me gusta mucho la historia», se define. Además, utilizó el dinero para ir a un recital de la banda local La escandalosa tripulación, en el marco del centenario de la cerveza Andes. Y fue al cine con su madre a ver la última película de Wes Anderson, La crónica francesa, que lo sorprendió. Creía que iba a aburrise y no fue así. Todavía le queda plata para gastar. Celebra que el «Más Cultura» incluya descuentos que pudo disfrutar.

«Veo a la política como herramienta de transformación social. Estas políticas, como el Progresar y el Más Cultura, son algo que hemos salido a militar bastante, porque son posibilidades para los pibes y pibas para que puedan acceder a cosas que a veces son imposibles, por distintas realidades. Hay pibes y pibas que capaz nunca han podido ir a un recital porque hay entradas que son carísimas. Hay libros que también son carísimos. Y la cultura es un derecho», dice Joaquín. Milita desde los 16 años. Ahora lo hace dentro del ámbito universitario, en La Cámpora. Aspira a ser dirigente. Se recibió de una diplomatura en Gestión Legislativa de la UBA.

«Creo totalmente en un Estado de bienestar que tiene que estar presente, garantizando derechos para todos y todas. No puedo imaginar una Argentina sin salud ni educación públicas, como plantean algunos discursos. Cuando escucho que dicen que hay que arancelar la educación no puedo imaginarlo. Sería una quita de derecho tan grande. No me puedo imaginar sin estudiar. Gracias al Estado voy a una universidad pública. No podría pagar una privada», amplía el joven.

Iara Aguirre Córdoba (20) también proyecta gastar lo que el programa le dio en libros. Cobra el Progresar desde principios de este año. Estudia Trabajo Social en la Universidad Nacional de Mar del Plata. «Es una ayuda para quienes estudiamos y queremos ir formándonos. También para el entretenimiento. Quienes estudiamos por ahí no tenemos trabajo estable, y lo último que hacemos es ir al cine, gastar plata en esas cosas. Las dejamos siempre para el final», comenta Iara, quien vive en el barrio Santa Mónica, de la ciudad balnearia.

«Quiero empezar a armar mi biblioteca, porque no cuento con libros, más que los que leí en la primaria y la secundaria. Salen mucha plata. Quiero tener una biblioteca con textos no solamente de mi carrera, sino también de política o que me ayuden a formarme desde lo ideológico», cuenta la joven. Trabaja en talleres de Juventudes y Arte Urbano que funcionan bajo la órbita del Ministerio de Cultura provincial, dirigidos a la comunidad gitana y los pibes y pibas del barrio La Herradura, el «más precario» de Mar del Plata. También participa de Enjambre, una actividad de comunicación comunitaria para los chicos de ese barrio, incluida desde hace poco dentro del programa nacional Puntos de Cultura. «Gracias al financiamiento se está construyendo un aula para que cuente con un espacio propio», celebra.

Para Iara, políticas como «Más Cultura» favorecen la «igualdad». «Me parece fantástico. No puede ser que haya gente que no pueda ir al cine porque no llega a fin de mes. Es una forma de estar donde hay que estar. La cultura es una de las cosas más dejadas de lado. En 2019, cuando asumió Alberto Fernández, se le empezó a dar otro significado: pasó a contar con Ministerio de nuevo. Hay un montón de cosas que tienen frutos rápidos. Las inversiones llegan rápido, igual que la aprobación de los programas. Yo me inscribí el mes pasado y ya tengo la billetera virtual», expresa. En base a su experiencia en los talleres fue delineando su propia definición de «cultura». «No sólo está en el museo. No es sólo ir a ver obras o pinturas. Es un montón de cosas cotidianas. Es necesario que el Estado esté también ahí. No sólo en lo económico, lo alimenticio, la asistencia diaria.»

«La otra vuelta fuimos a inscribir a personas de la comunidad gitana al Progresar y también les contamos de ‘Más Cultura’. Nosotros lo replicamos y mostramos sus partes positivas, porque circulan fake news que generan la idea de que te van a dar esa plata y podés gastarla, por ejemplo, en ropa. En la comunidad no suelen tener fácil el acceso a la información. Nunca hubo un programa que destine plata a esto», dice Iara. «Es un derecho. Nadie nos está regalando nada. Te dan voz y voto para decidir qué hacer con esa plata. Eso es darte autonomía, independencia», concluye.

Abril Altamirano Camargo (19) se avivó de anotarse el último día de inscripciones. Se lo habían sugerido compañeros de la facultad. Cobra el Progresar. Está a la espera de la aprobación de la solicitud. «Ojalá me lo den porque tengo bastantes proyectos. Me gusta mucho ir al teatro, al cine, leer. Podría acceder a un montón de libros. Me parece genial la idea», se entusiasma. Igual que Joaquín, estudia Ciencia Política y Administración Pública en la UNCUYO. «Es una idea muy buena para acercarnos a los jóvenes a la cultura, después de dos años de pandemia, de estar encerrados en nuestras casas. Apunta a equilibrar realidades, porque no todos tenemos las mismas posibilidades de comprar un libro o de ir al cine una vez por mes. Todos los argentinos hemos sido golpeados por la pandemia. Es una gran política pública desde el punto de vista cultural e intelectual, también desde lo económico y social», concluye Abril.

Página/12

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.