LOS DESAGÜES PLUVIALES SON UN BIEN PÚBLICO, NO EL BASURERO DE UNOS POCOS

Parece mentira que en plena pandemia, cuándo la comunidad más necesita de la responsabilidad social de todos y cada uno de sus ciudadanos, nos encontremos con imágenes como las que ilustran este comentario, las que fueron captadas en la intersección de calles Reconquista Y Liniers.                                                                                                                                                  Cómo pedirle distanciamiento social, barbijo y demás exigencias que nos impone la situación epidemiológica, a una persona que es capaz de arrojar en una boca de tormenta, ladrillos, botellas, escombros  y toda la mugre que se le pudo haber acumulado en su vereda. Los desagües pluviales son una obra de la primera gestión municipal del Dr. Victorio Migliaro, quizá no se vea por no estar en la superficie, pero de su importancia saben todos los vecinos de Salto cuyas viviendas se anegaban con cada lluvia de cierta intensidad que se precipitaba sobre la ciudad.                                                                                                              La boca de tormenta debe mantenerse sin nada que pueda obstruir el corrimiento de las aguas de lluvia y si bien es la Municipalidad la que debe velar por ello, los vecinos tienen la responsabilidad individual de cuidar y cuidarse de no arrojar desperdicios en estos sitios.

Es cierto que el camión recolector no levanta escombros, pero tampoco son las boca de tormenta los lugares donde el vecino pueda desprenderse de ellos. Un poco mas de responsabilidad social, nos beneficia a todos y todas.

 

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