Dio a luz a su séptimo hijo varón y quiere que el padrino sea Alberto Fernández

Roxana León, esta mamá neuquina de 41 años, tuvo su primer hijo muy joven. Sergio tiene 24 años y a él le siguieron Kevin, de 22, Alex, de 14 años, Yandel, de 11, Yamil, de 7 años y Leonel, de 3 años. «Los dos más grandes trabajan y los más chicos estudian, están todos solteros y vivimos todos juntos», dijo a La Mañana de Neuquén.

Desde el momento en que se enteró el sexo de su hijo, quiere que sea apadrinado por el presidente Alberto Fernández.

Roxana se enteró de la ley, gracias a un médico de la Maternidad del Hospital Provincial Castro Rendón, que le mencionó el tema. Luego le dieron a conocer lo que implica la ley de padrinazgo y los beneficios que le corresponden en tal caso. Eso entusiasmó a Roxana, que sufrió el abandono del padre del niño hace siete meses.

 

Qué dice la Ley 20.843

La ley de padrinazgo presidencial, indica que quien sea apadrinado por el presidente tendrá derecho a que el Estado nacional le garantice la educación gratuita en establecimientos educativos oficiales desde el nivel inicial hasta el terciario o universidad.

Al respecto, el Gobierno dispone una partida anual para financiar la beca de estudio incluyendo el costo de libros, útiles y todo lo necesario para que el ahijado o ahijada del presidente pueda llevar adelante sus estudios.

 

El origen de la tradición

Esta costumbre viene de la lejana Rusia zarista de Catalina «La Grande», que brindaba el padrinazgo imperial. Esto nace porque se creía que daba una protección mágica para la vida de estos niños.

En Argentina llegó de la mano de un matrimonio de alemanes del Volga en 1907 que dio a luz a séptimo hijo varón en Coronel Pringles y le enviaron una carta al presidente José Figueroa Alcorta. De ahí que la tradición se instaló en nuestro país. (InfoGEI)Jd

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