Una vaca por una vacuna: los incentivos en distintos países contra el coronavirus

En un mundo de más de 7 mil millones de habitantes, el avance de la vacunación contra el coronavirus no es parejo. Más en un momento en que las restricciones se agudizan por la segunda ola y hay temor ante el riesgo de una tercera oleada. Y con un agravante: el resquemor de muchas personas a vacunarse, ya sea por temor a los efectos de la vacuna o por desconfianza. En ese marco, los gobiernos se ven obligados a mostrar inventiva para motivar a la vacunación.

En Asia, por ejemplo, la vacunación se convirtió en algunos lugares en una transacción. Las personas se vacunan a cambios de vacas o pollos. Por ejemplo, en la ciudad de Chiang Mai, en Tailandia, se sortean vacas. “Es el mejor regalo de todos los tiempos”, afirmó Inkham Thongkham, de 65 años, que se vacunó a cambio de una rifa y ganó una vaca cuyo valor de mercado es de unos 320 dólares.

La campaña a través del sorteo ha sido un éxito, con más de la mitad de los residentes anotados para vacunarse, en un lugar con unos 1400 habitantes. La vacunación viene a paso lento en Tailandia: de 66 millones de personas se ha vacunado menos del diez por ciento, unos cinco millones.

La alternativa en Hong Kong es más atractiva. Se ofrecen vales de compra, vuelos y hasta un departamento a estrenar, por valor de casi un millón y medio de dólares. Las ofertas se justifican, ya que el índice de vacunación es muy bajo en la ex colonia británica, ubicada a pocos kilómetros de Wuhan, donde comenzó la pandemia. A la inversa, un club deportivo directamente castiga a a los empleados que no se vacunan. Si no presentan el certificado de vacunación antes de fin de mes, no tendrán bonificaciones, aumentos salariales ni promociones.

Un caso particular se da en Indonesia. Allí se infectaron casi dos millones de personas y han muerto más de 50 mil, aunque son datos oficiales y se estima que las cifras podrían ser mucho mayores. En el país hay un peso muy fuerte del Islam, religión que profesa casi el 90 por ciento de los indonesios. Si su religión no se expide a favor de la vacunación, no concurren a aplicarse dosis. Hay mucha renuncia a vacunarse, sobre todo entre los ancianos. Mientras, se incentiva a la vacunación a través de incentivos para la ganadería y se ofrecen pollos vivos a los mayores que concurren a los vacunatorios.

En Rusia, el alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, sortea autos entre los vacunados con una dosis. En Estados Unidos no se vacuna al ritmo deseado y por eso hay sobrantes de vacunas, lo cual motiva el turismo de extranjeros que llegan para inocularse. En Ohio, una mujer ganó un millón de dólares del incentivo Vax-a-Million, y una adolescente consiguió una beca universitaria. En la Costa Oeste, el gobierno de California ofreció más dicen millones de dólares en efectivo y en gift cards a quienes se vacunen.

 

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